Líder latina

Julissa Soto, directora de Servicios de la Raza, superó la violenca domestica. Hoy se aboca por familias y sobrevivientes como ella.  [Photo for the Colorado Springs Independent/Casey Bradley Gent]

Julissa Soto superó la violencia doméstica y quiere ayudar a otros como ella.

Por Faith Miller
The Southeast Express

Cuando Julissa Soto, de 22 años, se despertó un desafortunado día en Junio de 1995, supo que todo había cambiado. La noche anterior, el padre de sus dos hijos — su compañero de siete años — la había golpeado hasta dejarla inconsciente. Sus vecinos habían llamado a la policía, y su compañero huyó. Soto fue llevada al hospital, y ella dice que nunca volvió a ver al padre de sus hijos.

“Cuando me desperté, tenía mucho miedo de la vida,” recuerda Soto. “Era indocumentada, sin educación, no hablaba ni una palabra en Inglés…

“Recuerdo que pensé: ‘Este era el hombre que me apoyaba a mí y a mis dos hijos, y ahora no tengo nada’. ¿Cómo voy a empezar desde cero?’ ”

Soto, una inmigrante mexicana de Michoacán, había cruzado recientemente la frontera en el baúl de un automóvil para empezar una nueva vida con su pareja e hijos. Sin él, ella tenía que aprender a trabajar y mantener a su familia sola. A pesar del desafío aparentemente insuperable, Soto — con la ayuda de sus vecinos, dice — aprendió Inglés, obtuvo su GED y se graduó en desarrollo infantil temprano y salud pública.

Más tarde, Soto fue reconocida por la American Diabetes Association y ganó varios premios prestigiosos durante sus 16 años como directora regional de estrategias de salud comunitaria. En el 2017, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) consideraron su programa “el más prometedor en su potencial para impactar positivamente los resultados de salud relacionados con la diabetes entre las poblaciones latinas”.

Ahora, como directora del programa a nivel estatal para Servicios de la Raza, Soto enseña a jóvenes latinos en riesgo y sus familias en todo Colorado sobre el estrés por aculturación, la prevención del uso de sustancias, la salud física, y emocional.

La experiencia de su vida es siempre una prioridad cuando trabaja con jóvenes inmigrantes latinas. A veces, el pasado todavía la persigue — al mirar los viejos registros del hospital todavía logra arrancarle las lágrimas de sus ojos. Pero más que eso, su historia la impulsa a ayudar a otras víctimas a romper el ciclo.

“Hace veinte años, desearía haber conocido mis derechos como mujer. Ojalá hubiera sabido mi valor,” dice Soto.

“Yo quería escapar,” añade. “Simplemente no sabía cómo. Pero ahora que estoy fuera, estoy ayudando a otros a salir adelante.”

“El que tiene ciudadanía quiere controlar el que no tiene [eso], y abusar de ellos y aprovechar esa situación.” — Lucía Guillén, directora ejecutiva de Centro de la Familia

Las estadísticas

Una de cada tres latinas experimentará violencia doméstica en el transcurso de sus vidas, según la Red Nacional Latina. Las inmigrantes latinas indocumentadas enfrentan un problema adicional y creciente: Como lo fue Soto, muchos temen reportar sus preocupaciones a la policía por temor a ser deportadas.

Una encuesta de mayo de 600 defensores y abogados en todo Estados Unidos intentó cuantificar el problema. La encuesta, realizada por el Centro de Justicia de Tahirih, una organización sin fines de lucro que presta servicios a mujeres y niñas inmigrantes y una coalición de organizaciones nacionales, encontró que el 76 por ciento de los defensores informaron que sus clientes — sobrevivientes de violencia doméstica, agresión sexual y tráfico ilegal de personas — tenían incertidumbre en contactar a la policía. El 52 por ciento de los defensores dijeron que habían trabajado con sobrevivientes que habían abandonado casos civiles o penales por temor.

Si una persona en una familia tiene papeles de inmigración y la otra persona no, el desequilibrio de poder, puede crear condiciones propicias para el abuso, dice Lucía Guillén, directora ejecutiva de la organización local sin fines de lucro Centro de la Familia.

“El que tiene ciudadanía quiere controlar el que no tiene [eso], y abusar de ellos y aprovechar esa situación,” dice Guillén. “… Eso causa ansiedad, depresión — y por lo tanto nuestras familias sufren bastante, muchas enfermedades mentales [como] una consecuencia del … sistema roto [de inmigración] y otros problemas causados por los clientes que se adaptan a una nueva cultura.”

La organización de Guillén brinda servicios de defensa y salud mental a la comunidad latina. A diferencia de las organizaciones no lucrativas locales más grandes, AspenPointey Peak Vista, dice Guillen, el Centro de la Familia no requiere que los clientes proporcionen un número de Seguro Social — lo que significa que muchos inmigrantes indocumentados son referidos al pequeño personal del Centro de la Familia.

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Cambiando el dialogo

Soto comparte sus propias batallas con su salud mental. Hace siete años, dice, la depresión y la ansiedad derivadas del estrés por aculturación la llevaron a un punto de ruptura. Ella trató de quitarse la vida.

“Estaba cansada de la vida y tratando de encajar en ambos mundos,” dice ella. “Ya no encajaba — por todos mis logros académicos, [sentí] que ya no encajaba en el mundo mexicano o latino. Pero tampoco encajo en el mundo americano. No soy rubia ni de ojos azules, ya sabes.”

Soto dice que sintió la presión de parecer fuerte en el exterior, porque ella sirvió como un modelo a seguir para otras latinas: “[No] quería hablar de eso, porque soy un ejemplo para la comunidad. Y los líderes no lloran, los líderes son fuertes.”

Ahora, ella quiere ayudar a otras latinas que han sobrevivido a la violencia doméstica a resolver sus propios problemas de salud mental —  aprender a hablar sobre ellos. A través de Servicios de la Raza, Soto iniciará un grupo de apoyo para sobrevivientes en español en la YMCA de Southeast & Armed Services. (Los horarios y las fechas aún no se han determinado, pero Soto dice que los interesados en unirse pueden comunicarse con ella al 720-427-5542).

“En el condado de El Paso, no hay tantos recursos en español para la comunidad inmigrante,” dice Soto.

Guillén está de acuerdo, y no está segura de por qué existe la escasez. Los programas culturalmente sensibles, dice, son cruciales, especialmente para los inmigrantes indocumentados que experimentan violencia doméstica.

“Nos esforzamos por explicarles el sistema y brindar servicios en un entorno seguro y acogedor,” dice ella. “Esa es la razón por la que existimos, porque no acudirían a la policía para reportar.”

faith@csindy.com

Busca ayuda
Línea de crisis las 24 horas:
Llame al 1-844-493-8255 o envíe el mensaje de texto “TALK” al 38255 para recibir apoyo confidencial de salud mental de un especialista capacitado.
Línea segura de TESSA las 24 horas: Llame al 719-633-3819 para comunicarse con el personal de TESSA, que brinda ayuda en situaciones de crisis, trabaje con las víctimas para crear planes de seguridad y conéctelos con otros recursos de la comunidad.
Servicios de la Raza: visite facebook.com/servicesforthepeopleCOS para obtener información sobre programas para jóvenes y familias.
Centro de la Familia: Llame al 719-227-9170 o visite www.centro.ws para obtener más información.

Éste artículo fue traducido profesionalmente por Yuri Grijalva-Perry. Gracias por su ayuda!

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